Septiembre vuelve a ser un mes inflacionista: la interanual vuelve a subir y ya es del 2,2%

Septiembre vuelve a ser un mes inflacionista: la interanual vuelve a subir y ya es del 2,2%

La nueva temporada de moda, el incremento en el precio de la electricidad y el encarecimiento de los carburantes los responsables de este repunte Según los datos oficiales hechos hoy públicos por el INE, la economía jiennense finalizó el mes de septiembre con un incremento en los precios del 0,2%, el mismo que el del conjunto del Estado (0,2%), y la mitad que la de Andalucía (0,4%). A su vez, Jaén obtiene una tasa interanual de inflación del 2,2%, una décima inferior a la obtenida a nivel estatal (2,3%), e igual a la registrada en Andalucía.

15/10/2018 |

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Por grupos, Vestido y calzado (3,8%) con el inicio de la nueva temporada de moda, junto con Vivienda (1,4%) por el coste de la electricidad, fueron los grupos que registraron los incrementos de precios más significativos. Por el contario, el grupo Ocio y cultura (-3,0%), tras la finalización de las vacaciones, junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (ambos -0,4%) fueron los únicos que vieron reducidos sus precios.

En el último año, solo han descendido los precios en Ocio y cultura (-1,5%), Sanidad (-0,5%) y Muebles y artículos del hogar (-0,2%). En cambio, los mayores incrementos de precios fueron los protagonizados por Transporte (5,8%) y Vivienda (5,7%).

Por provincias, durante el pasado mes de septiembre, los precios se incrementaron en todas ellas. Los aumentos más señalados ha sido registrados en Granada (0,7%) y Almería (0,6%), mientras que los más tenues fueron los de Jaén y Cádiz (las dos un 0,2%).

A lo largo del último año, también en todas las provincias se han incrementado los precios. Granada (2,5%) continúa como la provincia más inflacionista, mientras que Cádiz (1,5%), registra, nuevamente, los incrementos más reducidos. De esta forma, las diferencias interprovinciales se incrementan una décima para situarse en un punto. En cuanto a los alimentos de primera necesidad, durante el noveno mes del año, las legumbres y hortalizas frescas (6,5%) y, en menor medida, la carne de ovino (2,6%), registraron los incrementos de precios más destacados. Por el contrario, es de reseñar, igualmente, el abaratamiento de algunos productos, destacando, especialmente, las frutas frescas (-3,0%) y la carne de ave (-1,7%).

En términos interanuales, las frutas frescas (15,0%) y las patatas y sus preparados (13,4%) vuelven a ser los productos más inflacionistas. Los aceites y grasas (-7,5%) y las legumbres y hortalizas frescas (-1,9%), fueron los alimentos con descensos de precios más destacados respecto a septiembre del pasado año.

En definitiva, dos importantes fantasmas de la economía vuelven a aparecer en el horizonte y de manera coordinada: agotamiento del proceso de recuperación económica e inicio de un periodo de descontrol en los precios.

El IPC, debe volver a ganar enteros en el seno de la política socioeconómica. En este sentido, los mayores años de crecimiento económico de nuestra economía, de convergencia real con las regiones más avanzadas de la UE y de concertación y paz social se lograron con este indicador como elemento fundamental a la hora de calcular la revalorización de las pensiones y los incrementos salariales aplicados en los convenios colectivos.

Cada mes que pasa es un nuevo "desastre" en lo que a control del mercado eléctrico se refiere. Las grandes compañías siguen pactando a sus anchas incrementos de precios inasumibles por las economías domésticas. En un país que pretende ser un referente internacional, en términos de cohesión social, la pobreza energética ni tan siquiera debería ser nombrada como amenaza de problema. El intervencionismo en este mercado económico, en beneficio del bien común, del interés general y de la calidad de vida del conjunto de la sociedad, está más que justificado.

Si los precios suben, el poder adquisitivo de trabajadores y pensionistas debe hacerlo, incluso por encima de los primeros. Es esta la única forma posible de asegurar el mantenimiento del poder adquisitivo y, con ello, los ratios de consumo interno que suponen uno de los principales elementos arquitectónicos de una economía como la jiennense en particular y la española y andaluza en general. Hay que devolver la dignidad a los pensionistas e incrementar los salarios de los trabajadores. De igual manera, es preciso controlar el precio de la energía eléctrica y minimizar la dependencia energética, especialmente del petróleo, para así hacer que nos afecte menos las alteraciones de precios del Brent.

 

En definitiva, se trata de dar un paso adelante en política económica, social y laboral. Un nuevo avance en el desarrollo de aquel Estado del Bienestar que, un día, quiso ser la base del proyecto de unificación de Europa.