UGT Andalucía analiza en un informe el Desempleo de larga duración en Andalucía: Del paro estructural al drama social

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UGT Andalucía analiza en un informe el "Desempleo de larga duración en Andalucía: Del paro estructural al drama social"

La secretaría de Formación y Empleo de UGT Andalucía ha elaborado un exhaustivo informe donde analiza los datos de desempleo de larga duración en nuestra tierra, destacando que según las últimas cifras oficiales, 279.400 desempleados andaluces llevan más de un año buscando empleo de los que, 191.700, llevan ya más de dos años inmersos esta búsqueda. La aparición del coronavirus nos ha sumido en una nueva crisis de la economía y del empleo que "no tocaba", con la que no contábamos y que, vuelve a poner en jaque a uno de los colectivos de trabajadores con mayor riesgo de exclusión social y de pobreza: los parados estructurales. Nos enfrentamos a la necesidad de dar respuesta inmediata a las demandas de unos trabajadores que se vieron obligados a apearse del tren del empleo durante la última de gran crisis y que todavía no ha logrado subirse al mismo.

09/09/2020 |

Es por tanto aquí donde aparece un nuevo reto para los que, como UGT-A, nos dedicamos a defender los derechos e intereses de los trabajadores: ser capaces de incluir a estas personas no solo como parte del problema de desempleo, sino también como grupo al que dirigir las soluciones aportadas por unas políticas activas de empleo adecuadas y por unos planes de recuperación económica centrados en las personas.

Sin duda, la pérdida del empleo y la imposibilidad de incorporación a un nuevo puesto de trabajo, es decir, el paro de larga duración, es el principal de los responsables de estos insostenibles niveles de pobreza y exclusión social. Todos somos conscientes de la mínima capacidad de ahorro de las economías domésticas lo que provoca que, ante la pérdida del salario y el agotamiento de las prestaciones por desempleo, pagar una cuota hipotecaria, mantener el hogar en unas condiciones climatológicas y de habitabilidad dignas o, simplemente, ser capaz de afrontar las necesidades de sustento se convierta en una auténtica Odisea.

La experiencia en la gestión de anteriores crisis y el conocimiento acumulado durante de ellas nos tiene que servir para evitar que el empleo destruido durante la misma se enquiste durante el periodo de recesión de la economía y vuelva a salir a la luz obviando su carácter cíclico o coyuntural y transformado en desempleo estructural. Para ello, es fundamental emprender una profunda reforma de las políticas activas de empleo asegurando lo adecuado de las mismas y en el seno de planes generales de recuperación económica que no pierdan de vista que, el mayor de los activos, la principal de las riquezas de cualquier economía avanzada, reside en la calidad de vida de las personas que la integran.

Evidentemente, acabar con el problema del desempleo estructural no se puede conseguir únicamente con medidas a desarrollar en el seno de las políticas activas de empleo, ni tan siquiera en el conjunto del ámbito de actuación en el mercado laboral. Para poner solución a los problemas estructurales de nuestro mercado laboral se precisa de una acción global, de una estrategia horizontal que, sin perder nunca de vista los principios de igualdad y de eliminación de todo tipo de discriminaciones, englobe planes, actuaciones y medidas tendentes a lograr: La industrialización de nuestra tierra; La sostenibilidad y viabilidad de los sectores tradicionalmente motores de nuestra economía; La implantación generalizada de las nuevas tecnologías y la apuesta por la I+D+i; El fortalecimiento de nuestro tejido productivo y el fomento del asociacionismo empresarial y de la capacidad de internacionalización; El logro de una pronta transición a la economía verde y digital; La recuperación de las políticas públicas generadoras de la Andalucía del Bienestar: educación, sanidad, protección social (pensiones, prestaciones por desempleo, ingresos mínimos…).

Es tiempo de reconstrucción, de avances sociales, de recuperación de los derechos perdidos por la ciudadanía. Es tiempo de empleo de calidad, de negociación colectiva y diálogo social para defender los intereses de la clase trabajadora. Ahora más que nunca y ante la crisis generada por la Covid-19, es tiempo de políticas activas de empleo.

 

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