UGT-A espera un pronto acuerdo de gobierno y mantiene su exigencia de que el nuevo ejecutivo derogue las dos últimas reformas laborales

UGT-A espera un pronto acuerdo de gobierno y mantiene su exigencia de que el nuevo ejecutivo derogue las dos últimas reformas laborales

La sentencia del Tribunal Constitucional, que avala el despido objetivo por bajas laborales, aunque estén justificadas, demuestra una vez más, la necesidad de derogar las dos últimas reformas laborales en el menor plazo posible. Normativas que han supuesto un enorme retroceso de derechos laborales.

02/12/2019 |

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Lejos de aquellos poco creíbles fines por los que se justificaron las dos reformas: dotar de flexibilidad al mercado laboral para así crear empleo, el único efecto real que han tenido ha sido el del empobrecimiento masivo de la clase trabajadora, hasta el punto de poner sobre el escenario económico una figura hasta ahora inexistente, la del trabajador pobre.

 Muchos han sido los factores intervinientes en este empobrecimiento: abaratamiento de los despidos, agotamiento de las prestaciones por desempleo, reducción de salarios, novación de contratos, cláusulas de descuelgue, inaplicación de los incrementos salariales pactados en convenio, empobrecimiento de la negociación colectiva, precariedad laboral, discriminaciones, desigualdad de oportunidades, temporalidad, parcialidad involuntaria…

Consecuencias muy negativas que, directa o indirectamente, han venido derivadas de la puesta en marcha de dos reformas laborales cuyo único objetivo real fue la de sustituir las tradicionales reglas de la negociación colectiva por una absoluta unilateralidad en manos de los empresarios, y cuyo efecto más dramático ha sido la masiva precarización de nuestro mercado laboral y el desproporcionado incremento de los porcentajes de población en riesgo de pobreza y exclusión social. 

No podemos compartir esa corriente de opinión que aboga, únicamente, por la derogación de los llamados “aspectos más lesivos” de las reformas laborales. 

A juicio de UGT-A, las dos últimas reformas laborales han concedido un poder absoluto al empresario para pisotear muchos de los derechos laborales logrados a partir de décadas de lucha sindical. La normativa actual permite a la patronal empeorar las condiciones laborales y salariales de forma absolutamente arbitraria, sin necesidad de tener que presentar justificación alguna y, lo que es más preocupante, sin que dichos recortes tengan que ser pasar, en la mayor parte de los casos, por ningún tipo de control por parte de “lo público”. 

Aspectos como las facilidades otorgadas para devaluar los salarios, para aplicar los famosos descuelgues de convenio, para “normalizar” y promover el despido improcedente, la prioridad de los convenios de empresa o el fin de la ultraactividad han supuesto la destrucción real de las relaciones laborales y el sometimiento a cientos de miles de trabajadores a una situación de desamparo absoluta, atando de pies y manos la labor que sus representantes legales, los sindicatos de clase, podemos desempeñar y vaciando de contenido un derecho constitucional tan esencial como es el derecho a la sindicalización. 

Por todo ello, UGT Andalucía exige la inmediata derogación íntegra de las dos últimas reformas laborales, la recuperación de una normativa laboral justa que vuelva a profundizar en el desarrollo de los derechos de los trabajadores y el empoderamiento de la negociación colectiva. Tras esa derogación estamos dispuestos a hablar de la puesta en marcha de un nuevo Estatuto de los Trabajadores, como ha anunciado el gobierno en funciones.

Necesitamos un gobierno progresista valiente, que apruebe una normativa laboral justa para regular las relaciones laborales en igualdad. De esta forma se generará un mercado laboral que favorezca un reparto más justo de la riqueza y, con ello, la prolongación de un proceso de crecimiento económico que, precisamente por lo discriminatorio del mismo y por no haber sido trasladado a una mejora de las condiciones de vida de las economías domésticas, ya comienza a dar señales inequívocas de agotamiento.