Se confirman los datos avanzados que pronosticaban la mayor caía del PIB en casi un siglo

Se confirman los datos avanzados que pronosticaban la mayor caía del PIB en casi un siglo

En la mañana de hoy hemos conocido el Producto Interior Bruto (PIB), publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), referido al primer trimestre del año. Los datos confirman las previsiones publicadas el pasado 30 de abril y sitúan la caída intertrimestral del PIB en un 5,2%, prácticamente la mayor de las registradas en los últimos cien años y muy superior a las que se obtenían durante la última de las grandes crisis económicas, lo que pone de manifiesto la envergadura del parón a la economía.

30/06/2020 |

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La aparición del Covid-19, la crisis sanitaria generada y sus efectos sobre la economía internacional, ha puesto fin a un largo periodo de crecimiento económico que se iniciara en 2014 y que, durante seis años de forma continuada, ha venido registrando tasas interanuales e intertrimestrales positivas para el más usado de los indicadores económicos.

Es cierto que ya desde principios de 2008, la economía española mostraba claros síntomas de agotamiento, en lo que al proceso de crecimiento económico se refiere. A pesar de ello, se mantenían, trimestre tras trimestre, crecimientos interanuales del PIB que rondaban el 2%. La crisis provocada por el coronavirus, como era de esperar, ha cortado de raíz este ciclo de seis años de crecimiento y ha situado, ya en el primer trimestre del año, el descenso de la producción en un 4,1%, con respecto al valor obtenido durante el primero de los trimestres del pasado ejercicio económico.

El descenso del PIB durante el periodo comprendido entre enero y marzo de este año, además de estar provocado por la declaración del Estado de Alarma el 14 de marzo y la entrada en vigor de las limitaciones a la movilidad y de la paralización de gran parte de las actividades económicas, también recoge los efectos que sobre la economía estatal tenía todo lo que ya venía ocurriendo a nivel internacional con el Covid-19, sobre todo en China pero ya también en el seno de la Unión Europea, por ejemplo en Italia, uno de los primeros países afectados de manera muy seria de los del viejo continente.

Sin bajar la guardia en lo que a las medidas sanitarias y de salud pública se refiere, siendo especialmente cuidadosos con el control de los posibles rebrotes y con la minimización de los nuevos contagios, lo cierto es que el proceso de desescalada ha logrado progresar adecuadamente y la llegada a esa nueva normalidad es ya un hecho. Por lo tanto, es hora de afrontar, con la mayor de las garantías posibles, la vuelta a la actividad económica.

Todos las previsiones para la economía española hablan de caídas del PIB, a lo largo de 2020, que llegará incluso a duplicar la obtenida durante el primer trimestre del año. Pero también es cierto que la mayor parte de estas previsiones también coinciden en lo coyuntural de este descenso del PIB que, de esta manera, recuperará la senda de crecimiento en el nuevo año, aunque no en la ansiada forma de “v”. Es decir, necesitaremos más de un año para recuperar el nivel de producción que alcanzábamos con anterioridad a la aparición del coronavirus.

Pero tan importante como el logro en sí de esta recuperación es hacer que, a diferencia de lo acontecido en la crisis financiera de 2007-2008, la salida de esta se lleve a cabo bajo el principio absoluto de la solidaridad, de no dejar a nadie atrás. Para estos fundamental alcanzar un gran Pacto de Reconstrucción Social que nos aproveche todo lo acontecido para incrementar el peso de la industria, de la innovación y de la investigación en nuestro modelo productivo; que transforme el precario mercado laboral actual en otro caracterizado por el empleo de calidad y que nos haga avanzar en la mejora de las políticas públicas garantes del Estado del Bienestar. Otra economía no solo es posible, sino que es aconsejable.