Desplome de la industria andaluza en la línea de lo ocurrido en el conjunto del Estado

Desplome de la industria andaluza en la línea de lo ocurrido en el conjunto del Estado

La industria andaluza ve reducida la producción en un 27,1% con respecto a abril del pasado año dato que, aunque tremendamente negativo, es 6,5 puntos inferior al descenso registrado a nivel Estatal (-33,6%)

05/06/2020 |

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Según las cifras publicadas hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Producción Industrial de Andalucía (70,3), se sitúa casi dos puntos por encima del valor medio del Estado (68,5), aunque muy lejos de las regiones con los indicadores más elevados: Murcia (96,0), la Comunidad de Madrid (78,9) y Cantabria (77,0).
 
Por otro lado, si comparamos la tasa de variación interanual andaluza (-27,1%) en este cuarto mes del año, en lo que a producción industrial se refiere, podemos observar como la distancia con respecto a la media estatal (-33,6%), ha pasado a ser 6,5 puntos a nuestro favor lo que constata que el descenso de la producción industrial está siendo generalizado.
 
De esta forma, en términos generales, las 17 CCAA han registrado interanuales negativas y doce de ellas incluso superiores a la de Andalucía. Entre ellas, destacan Galicia (-43,0%) y la Comunidad aragonesa (-41,7%). En sentido opuesto, solo la Región de Murcia (-15,0%), Extremadura (-23,4%), Canarias (-24,5%) y la Comunidad de Madrid (-25,7%) han obtenido tasas menos negativas que la registrada en nuestra Comunidad Autónoma.
 
 
Los efectos que la crisis económica originada por el Covid-19 está teniendo sobre la industria andaluza está aumentando la brecha histórica que mantenemos con las regiones más industrializadas de la península. De esta forma, solo en los cuatro primeros meses del año, nuestra producción industrial ha retrocedido más de quince puntos, un 15,2%, el cuarto mayor descenso de entre todas las CCAA, solo menor que los registrados en Illes Balears (-18,2%), Cantabria (-15,8%)  y Castilla y León (-15,5%) y casi tres puntos por encima del obtenido por el conjunto del Estado (-12,4%).
 
Sin duda, los efectos que la crisis sanitaria originada por el coronavirus está teniendo sobre el conjunto de la economía andaluza ha protagonizado la parte final del primer cuatrimestre del año y, todo parece apuntar, que extenderá sus efectos durante la mayor parte de lo que queda de ejercicio económico. Por este motivo, resulta fundamental la pronta implantación de medidas a corto plazo que minimicen los efectos negativos de la crisis, pero también de otras estratégicas que nos sirva para fortalecernos de cara a futuros imprevistos, como el que estamos viviendo en la actualidad que, aunque con un origen completamente distinto al puramente económico, tiene sobre la economía unos efectos muy perversos.
 
La apuesta de nuestro Sindicato por otro modelo productivo se inició durante aquel periodo largo de casi catorce años de bonanza económica que precedieron al estallido de la burbuja inmobiliaria. Ya por aquel entonces alertábamos de lo arriesgado de mantener un modelo de crecimiento sustentado en actividades no generadoras de valor añadido, como podían ser la construcción o el consumo interno, así como en un tipo de economía especulativa sin efectos reales en términos de generación de empleo y de riqueza real.
 
Desgraciadamente, todo estos años no han servido para que nuestros dirigentes aprendan la lección y sean capaces de implantar de una vez por todas, un Plan Industrial para Andalucía capaz de hacer incrementar, al menos cinco puntos, la aportación del sector al PIB. Atravesamos una situación del todo excepcional, pero eso no puede servir para no ser capaces de mirar más allá y de empezar a poner ya los mimbres de la economía andaluza que queremos para el futuro más cercano. Unos mimbres que pasan por el desarrollo industrial, por la innovación, por la excelencia empresarial y por la generación de empleo estable y de calidad. Unos mimbres que pasan por la generación de un modelo de desarrollo sostenible, justo y cohesionado que eviten que nadie, sobre todo en periodos de crisis, se pueda quedar atrás.