UGT, en la manifestación por el 8M en Granada
Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, UGT ha participado en la manifestación unitaria celebrada en la ciudad de Granada, la más multitudinaria de los últimos años, para reafirmar su compromiso con la lucha feminista y con la consecución de una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente en el mundo del trabajo.
A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la desigualdad sigue presente en el mercado laboral. La brecha salarial, la precariedad que afecta en mayor medida a las mujeres, las dificultades para acceder a puestos de responsabilidad o la infravaloración histórica de los trabajos de cuidados continúan evidenciando que la igualdad plena aún está lejos de alcanzarse.
Durante siglos, el sistema económico y social ha invisibilizado y minusvalorado el trabajo vinculado a los cuidados y al sostenimiento de la vida, relegándolo al ámbito privado y atribuyéndolo casi exclusivamente a las mujeres. Sin embargo, estas tareas son esenciales para el funcionamiento de la sociedad y la economía, y deben ser reconocidas, valoradas y corresponsabilizadas.
El sindicalismo feminista desempeña un papel fundamental para transformar esta realidad. La negociación colectiva, el diálogo social y la acción sindical son herramientas imprescindibles para avanzar en derechos, garantizar condiciones laborales dignas y eliminar las desigualdades estructurales que todavía persisten.
En un contexto en el que surgen discursos que cuestionan los avances en igualdad y pretenden retroceder en derechos conquistados, es más necesario que nunca defender el feminismo como una herramienta de justicia social y democracia. Ningún derecho está garantizado para siempre y la igualdad requiere una defensa constante.
UGT recuerda también que la violencia machista sigue siendo una de las expresiones más extremas de la desigualdad entre mujeres y hombres. La erradicación de esta violencia exige un compromiso firme de toda la sociedad, así como políticas públicas decididas que protejan a las víctimas y prevengan estas agresiones.
La igualdad entre mujeres y hombres no es solo una cuestión de justicia social, sino también una condición indispensable para construir sociedades más democráticas, sostenibles y prósperas.