La fortaleza del mercado laboral debe implicar una mejora en las condiciones de las personas trabajadoras

Los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social correspondientes a junio, publicados hoy, consolidan la positiva evolución del mercado laboral, con un importante aumento del empleo y un descenso del paro registrado. Aunque estas cifras están condicionadas por el patrón estacional característico de este mes, marcado por el impulso de la contratación asociado al inicio de la temporada estival, conviene destacar que, más allá del componente estacional, los datos de afiliación sitúan a este junio entre los mejores de toda la serie histórica.


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2026-07-02 11:09


La afiliación a la Seguridad Social crece en 128.533 personas, hasta alcanzar un total de 22.466.339, un nuevo récord histórico. En términos desestacionalizados, la afiliación registra un incremento de 92.531 personas, lo que confirma que la creación de empleo mantiene un ritmo sólido más allá de los factores estacionales.

En comparación con hace un año, el número de personas ocupadas aumenta en 605.244, situando la tasa de crecimiento del empleo en el 2,8%, tres décimas más que el mes pasado y el dato más elevado desde mayo de 2023. Se trata de un dato especialmente positivo, que refuerza la fortaleza del mercado laboral y la capacidad de la economía española para seguir generando empleo.

Por su parte, el paro registrado desciende en 28.739 personas, una tendencia que se confirma también en términos desestacionalizados, con una reducción de 16.834 personas. En conjunto, el número de personas registradas como desempleadas en los Servicios Públicos de Empleo se sitúa en 2.291.982, bajando de los 2,3 millones por primera vez desde enero de 2008 y siendo un 4,7% inferior al nivel registrado hace un año. El descenso interanual del paro registrado mantiene así una intensidad destacable, pese a partir de niveles ya significativamente reducidos tras las caídas acumuladas en los últimos años.

Durante este mes se han formalizado un total de 1.649.394 contratos, de los cuales 683.861 corresponden a contratos indefinidos, lo que supone el 41,5% del total, 31,9 puntos porcentuales más que en junio de 2021, previo a la entrada en vigor de la reforma laboral. Dentro de esta modalidad, los contratos indefinidos a tiempo completo, como forma de empleo más estable, alcanzan los 266.028 contratos, elevando su participación hasta el 16,1% del total, una proporción aproximadamente tres veces superior a la registrada antes de la reforma.

En lo que respecta a la temporalidad de la afiliación, en junio se mantiene en el mismo nivel de mayo, situándose en el 12,3%, 15,6 puntos inferior al registrado en el mismo mes de 2021, antes de la reforma laboral, confirmando el impacto positivo en la reducción de la temporalidad, uno de los problemas históricos del mercado de trabajo español.

Hay que destacar también el positivo comportamiento de la afiliación de personas extranjeras, que han crecido en este mes en 86.630, lo que supone casi el 80% del aumento mensual total (78,6%), y que refleja el positivo impacto del proceso de regularización, cuyo plazo legal terminó ayer. Con ello, las personas trabajadoras extranjeras suponen ya 3,4 millones, el 15,3% del conjunto de personas ocupadas afiliadas, un favorable comportamiento que no solo permite impulsar la actividad y el empleo, sino elevar los ingresos tributarios y por cotizaciones de nuestro país y, con ello, garantizar la sostenibilidad de nuestro estado de bienestar.

Con todo, la evolución favorable del empleo en junio resulta coherente con los datos más recientes de la Contabilidad Nacional, que confirman el dinamismo de la economía española. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y la desaceleración de buena parte de las economías europeas, España continúa situándose entre los países que lideran el crecimiento y la creación de empleo en la Unión Europea. Un comportamiento que, además, se está produciendo de forma compatible con el fortalecimiento de los derechos laborales y sociales impulsado en los últimos años, demostrando que la mejora de las condiciones de trabajo no solo no constituye un obstáculo para el crecimiento, sino que contribuye a hacerlo más sólido, equilibrado y sostenible.

No obstante, la evolución favorable del empleo no debe hacer perder de vista que persiste un importante número de personas en situación de desempleo de larga duración, para quienes la reincorporación al mercado de trabajo resulta especialmente difícil. Esta realidad hace imprescindible reforzar y modernizar las políticas activas de empleo, mejorando los servicios de orientación, formación e intermediación laboral para ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades de cada persona. Solo así será posible que el actual dinamismo del mercado de trabajo alcance también a quienes afrontan mayores obstáculos para acceder a un empleo.

Precisamente, en un contexto de fortaleza del mercado de trabajo, resulta necesario abordar las reformas que siguen pendientes para mejorar la protección de las personas trabajadoras. Entre ellas, destaca la adaptación del régimen de despido a los estándares de la Carta Social Europea, tal y como han reiterado las instituciones europeas, garantizando indemnizaciones verdaderamente reparadoras y con un efecto disuasorio frente a los despidos improcedentes. Avanzar en esta dirección permitiría seguir mejorando la calidad del empleo y reforzar los derechos laborales sin poner en riesgo el dinamismo del mercado de trabajo.

En definitiva, la fortaleza del mercado de trabajo debe traducirse también en una mejora efectiva de las condiciones de vida de las personas trabajadoras. Para ello, el próximo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva debe incorporar una referencia mínima de incremento salarial del 4% anual para el periodo 2026-2028, complementada con incrementos adicionales del 1%, 2% y 3% en función de la diferencia existente entre el salario medio del convenio y el salario medio del país.

Asimismo, resulta necesario extender la cobertura de las cláusulas de garantía salarial y asegurar la efectividad de los incrementos pactados, evitando el recurso a mecanismos de absorción y compensación que reduzcan su impacto real sobre los salarios. Junto a ello, es imprescindible continuar elevando el Salario Mínimo Interprofesional para reforzar la protección de las personas trabajadoras con menores ingresos. Todo ello cobra aún mayor importancia en un contexto en el que el elevado coste de la vivienda absorbe una parte creciente de las mejoras salariales y limita su capacidad para mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora.