Durante su intervención, Oskar Martín ha puesto en valor la transformación económica experimentada por Almería en las últimas décadas, una provincia que ha pasado de atravesar enormes dificultades económicas a convertirse en uno de los motores del crecimiento andaluz.
Una evolución que se refleja en las 330.000 personas ocupadas que registra actualmente la provincia, según los últimos datos de la EPA. Sin embargo, Martín ha advertido de que este crecimiento convive todavía con importantes desigualdades: la tasa de paro alcanza el 16,05%, casi dos puntos por encima de la media andaluza, mientras que la renta media por persona se sitúa en apenas 11.543 euros anuales, frente a los 12.522 euros de Andalucía y los 15.036 de España. “Tenemos que seguir luchando para que esa riqueza se traduzca en mejores condiciones de vida”, ha defendido el secretario general de UGT Andalucía.
Martín ha puesto especialmente el foco en los miles de personas que sostienen uno de los principales motores económicos de la provincia: “Detrás de cada invernadero, de cada almacén y de cada empresa agrícola hay personas trabajadoras que merecen ser tratadas con dignidad y con salarios que les permitan vivir con garantías”.
Oskar Martín ha situado la siniestralidad laboral como otro de los grandes retos pendientes y ha reclamado un compromiso mucho mayor de empresas y administraciones con la prevención de riesgos laborales.
“Ninguna persona debería jugarse la vida por ir a trabajar”, ha afirmado, rechazando que las muertes en el trabajo puedan asumirse como inevitables.
“No son fatalidades, sino consecuencia, muchas veces, de la falta de prevención”, ha advertido Martín, quien ha asegurado que UGT seguirá exigiendo “el máximo compromiso de las empresas y de las administraciones con la salud laboral”.
El cambio climático ya tiene consecuencias sobre el empleo
El secretario general de UGT Andalucía también ha abordado la emergencia climática y sus efectos sobre la actividad económica y las condiciones de trabajo. Martín ha advertido de que “las olas de calor, las sequías, los incendios y las inundaciones ya forman parte de nuestra vida cotidiana” y tienen consecuencias directas sobre el empleo, la agricultura y la salud laboral.
Por ello, ha mostrado su preocupación ante los discursos que cuestionan la evidencia científica sobre el cambio climático y ha defendido la necesidad de afrontar esta realidad desde las políticas públicas, la prevención y la protección de las personas trabajadoras.
Oskar Martín se ha referido igualmente al actual escenario político y ha advertido del riesgo de retrocesos en derechos, especialmente en materias como igualdad y memoria democrática.
Frente a estos discursos, ha reivindicado el modelo que representa UGT: “El diálogo social, la justicia social, la solidaridad entre generaciones y una Andalucía abierta, plural y solidaria”.
Para Martín, este papel del sindicalismo adquiere todavía mayor importancia en un escenario internacional marcado por la inestabilidad, los conflictos armados, la crisis climática y la transformación tecnológica. “Cuando aumenta la incertidumbre, aumenta también la necesidad de organizaciones capaces de proteger a las personas”, ha defendido.
También ha reclamado una respuesta basada en los derechos humanos ante los movimientos migratorios. UGT defiende una gestión ordenada y una política europea común, pero también “la dignidad humana” y el rechazo a “cualquier discurso que siembre miedo, odio o división”.
Hay que cumplir con los acuerdos alcanzados con los sindicatos en materia laboral
Por su parte, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha aprovechado su intervención en Almería para reclamar al Gobierno de España que cumpla los acuerdos alcanzados con los sindicatos en materia laboral, especialmente en lo relativo al registro horario y a la aplicación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Álvarez ha recordado que UGT mantiene un acuerdo firmado con el Gobierno para reforzar el control horario y ha advertido de que el sindicato espera que el Ejecutivo dé los pasos necesarios para poner en marcha el correspondiente Real Decreto a comienzos de septiembre.
El secretario general de UGT ha señalado que el próximo Consejo de Ministros debería abrir la vía para impulsar esta regulación y ha advertido de que, si no se cumplen los compromisos adquiridos, UGT no participará en la mesa de negociación.
“Tenemos un acuerdo firmado con el Gobierno”, ha recordado Álvarez, quien ha defendido que los compromisos alcanzados en el marco del diálogo social deben materializarse y no quedarse únicamente sobre el papel.
Álvarez ha vinculado esta exigencia con otro de los compromisos pendientes, el relativo al Salario Mínimo Interprofesional, y ha insistido en que las subidas del SMI deben repercutir realmente en los salarios de las personas trabajadoras.
En este sentido, ha reclamado que los incrementos del salario mínimo no puedan ser absorbidos por los pluses y complementos establecidos en los convenios colectivos, de forma que una subida del SMI suponga una mejora efectiva de las nóminas.
Para UGT, tanto el control efectivo del tiempo de trabajo como la protección de los complementos salariales son elementos esenciales para garantizar que los avances laborales acordados se traduzcan realmente en mejores condiciones para las personas trabajadoras.
Una Casa del Pueblo con más de un siglo de historia
El acto ha supuesto también la recuperación de un espacio cargado de simbolismo para el movimiento obrero almeriense. La sede de la calle Restoy fue una de las primeras Casas del Pueblo de Almería y uno de los espacios fundacionales del sindicalismo de clase en la provincia.
A comienzos del siglo XX, la Sociedad de Obreros Albañiles “El Primero de Mayo”, vinculada a UGT, estableció aquí su lugar de reunión y desde este espacio impulsó algunas de las primeras reivindicaciones colectivas de los trabajadores almerienses, entre ellas la campaña de 1901 para reclamar la jornada laboral de nueve horas.
Desde ahora, el edificio llevará el nombre de Casa Francisco Godoy, en homenaje a uno de los principales impulsores de UGT en Almería y figura decisiva en la consolidación del sindicalismo ugetista en la provincia, nueva sede de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT Almería.
“Invertir en la UJP no es mirar al pasado, es invertir en el futuro del sindicato”, ha señalado Oskar Martín, para quien los jubilados y jubiladas representan “su experiencia, su memoria y su ejemplo” y continúan siendo una parte imprescindible de la acción sindical.
“Hoy no solo abrimos una sede, reforzamos un compromiso con una sociedad más justa, más igualitaria, más solidaria y más democrática”, ha concluido Martín.