El BCE sube los tipos de interés por primera vez desde 2023

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado una subida de tipos de interés de 0,25 puntos, situando así el tipo de referencia, el de la facilidad marginal del depósito (que marca el interés que el BCE paga a los bancos por dejar su dinero depositado en el banco central a muy corto plazo), en el 2,25%. Se trata de la primera subida desde septiembre de 2023. Hasta ahora, el BCE había evitado endurecer su política monetaria a pesar de las tensiones sobre la inflación, consciente de que este movimiento perjudica la actividad económica de los países miembro, que se encuentra en una situación de atonía preocupante.


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١٢/٠٦/٢٦ ٠٩:١٢ ص


Sin embargo, el alza en los precios sí se había ido trasladando ya sobre el Euribor, que se ha situado por encima del 2,8%, en previsión de una inflación creciente como consecuencia de la guerra iniciada por Estado Unidos e Israel sobre Irán, y de la previsible respuesta del BCE que, finalmente, hemos conocido hoy. El mercado, por tanto, ya anticipó parcialmente este incremento del organismo europeo.

Por ello, esta nueva decisión institucional perjudica a quienes se encuentran endeudados para acceder a una vivienda. La duda se sitúa ahora en cuántas subidas más podrán producirse de aquí a final de año. La evolución de los datos sobre los precios y el crecimiento económico marcarán con mucha probabilidad el camino del BCE.

De momento, la Comisión Europea ha situado las previsiones sobre inflación de 2026 en el 3% de media, tanto para la eurozona como para la economía española, una cifra que, de confirmarse, no debería obligar a activar medidas especialmente gravosas. Sin embargo, existen bastantes dudas sobre una rápida solución al conflicto en Oriente Medio y sobre la apertura del estrecho de Ormuz. En este sentido, se han realizado estimaciones sobre el posible impacto inflacionario de escenarios más adversos. En ese supuesto, la OCDE empeoraría las previsiones sobre la inflación mundial en un 0,4% y en un 0,7% las del crecimiento económico del globo si se prolongan las disrupciones en el comercio marítimo actual hasta 2027. En este escenario, se estiman subidas de los tipos de interés que podrían llegar desde los 0,5 puntos porcentuales hasta los 0,75 puntos.

En este contexto, el alza de tipos puede perjudicar el crecimiento económico y el empleo, a pesar de su vitalidad actual. Además, la subida de los tipos de interés se verá inmediatamente reflejada en el coste hipotecario de los hogares, lo que lastrará su consumo. Del mismo modo, se limitará la capacidad de las empresas para pedir préstamos bancarios o financiarse en los mercados financieros, condicionando su crecimiento y, por lo tanto, la contratación laboral. En consecuencia, la subida de los tipos de interés puede ofrecer la respuesta más inmediata al problema de la inflación, pero afecta a su vez a la buena marcha de la economía sin solucionar el problema de fondo.

Por todo lo anterior, las decisiones de política económica para solucionar los periodos inflacionistas producidos por shocks en la oferta, como el actual, tienen que orientarse hacia la desconexión de las fuentes de energía no renovables y hacia la autonomía estratégica en materias primas esenciales. Ya se demostró cómo la gran dependencia del gas ruso en algunas economías europeas, cuando estalló la guerra de Ucrania en 2022, fue la responsable de las altas tasas de inflación y de la recesión presente en economías como la alemana. Ahora, el foco se centra en el petróleo, y en la aún gran dependencia de nuestras economías de este recurso energético, cuya presencia en los países de la Unión es absolutamente minoritaria, el cual, junto con otras materias primas provenientes de las regiones en conflicto, podrían hacer descender la oferta energética mundial en un 10% si el conflicto se alarga hasta el año que viene.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores ya ha mostrado en múltiples ocasiones su disconformidad con las medidas que no atacan el problema de raíz cuando se trata de controlar la inflación. La solución debe provenir de una menor dependencia de importaciones energéticas, para lo cual debe aumentarse el flujo financiero hacia proyectos que mejoren la resiliencia energética de nuestro país, con mejores interconexiones eléctricas, una mejora del almacenamiento y mayor producción de fuentes renovables. Un flujo que puede verse restringido precisamente si el BCE continua con la escalada de tipos.