Los parados y los ocupados mejoran según la encuesta de una EPA muy discutible.

Los datos de la EPA mejoran, pero siguen ocultando la verdadera realidad del mercado laboral almeriense.


29-7-26 10:52


La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre refleja un descenso del desempleo en 2.200 personas y un ligero incremento de la ocupación de 900 personas. Sin embargo, una vez más, estos datos deben interpretarse con enorme cautela, ya que vuelven a mostrar importantes discrepancias respecto a los registros oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y de la afiliación a la Seguridad Social.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la población activa en Almería se sitúa en 393.400 personas, lo que supone un descenso de 1.400 personas respecto al trimestre anterior. La población ocupada alcanza las 330.300 personas, mientras que el número de desempleados desciende hasta las 63.100 personas, situando la tasa de paro en el 16,05 %.

Desde UGT Almería consideramos que estos datos no reflejan con fidelidad la realidad del mercado laboral de la provincia. Resulta especialmente llamativa la diferencia entre las 63.100 personas desempleadas que estima la EPA y las 39.808 personas inscritas como paradas en el SEPE al cierre de junio, una diferencia superior a las 23.000 personas.


Esta enorme brecha puede responder, en parte, al comportamiento estacional del mercado laboral almeriense. Cada año, al finalizar la campaña agrícola, miles de personas dejan de figurar como demandantes de empleo y vuelven a incorporarse al mercado laboral meses después mediante nuevos contratos temporales. Una situación que vuelve a poner de manifiesto la excesiva dependencia de nuestra economía de actividades estacionales y precarias.
También sorprende la diferencia entre las 330.300 personas ocupadas que estima la EPA y las 331.577 afiliadas a la Seguridad Social a 30 de junio. Si la EPA incluye tanto a trabajadores con alta en la Seguridad Social como a quienes desarrollan actividad sin contrato, resulta difícil justificar que el número de ocupados estimado sea inferior al de afiliados.

La desigualdad entre mujeres y hombres continúa siendo inaceptable. La brecha de género sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral almeriense. No puede hablarse de recuperación económica mientras persista una desigualdad tan profunda entre hombres y mujeres. De los 330.300 empleos existentes en la provincia, 186.400 están ocupados por hombres frente a únicamente 143.900 por mujeres. Aunque el empleo femenino ha aumentado ligeramente, con 1.200 ocupadas más, la diferencia continúa siendo inasumible.
Las mujeres siguen soportando mayores tasas de temporalidad, contratos a tiempo parcial no deseados y una sobrecarga de responsabilidades familiares derivada de la falta de políticas eficaces de conciliación y corresponsabilidad.
UGT Almería exige un cambio de modelo productivo. Estos datos evidencian que Almería continúa sustentando su crecimiento sobre la temporalidad, la estacionalidad y unos salarios insuficientes. No podemos conformarnos con mejoras coyunturales mientras miles de personas siguen encadenando contratos precarios o abandonando el mercado laboral por falta de oportunidades estables.
Desde UGT Almería reclamamos un cambio profundo del modelo productivo que permita generar empleo estable, de calidad y con derechos. Es imprescindible reforzar las políticas activas de empleo, intensificar la actuación de la Inspección de Trabajo para combatir el fraude en la contratación y apostar decididamente por la industrialización, las energías renovables y la diversificación económica de la provincia.
Del mismo modo, reiteramos la necesidad de implantar de forma inmediata la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin reducción salarial, porque repartir el tiempo de trabajo también significa repartir oportunidades, mejorar la conciliación y aumentar la calidad de vida de la clase trabajadora.


Almería necesita menos precariedad y más empleo estable; menos desigualdad y más igualdad de oportunidades; menos dependencia de la estacionalidad y un modelo económico capaz de generar futuro. Ese debe ser el verdadero objetivo de las políticas públicas y del diálogo social.