Los Sindicatos de la Enseñanza Pública de Granada piden la dimisión de la Delegada de Educación

Los Sindicatos de la Enseñanza Pública de Granada piden la dimisión de la Delegada de Educación, si esta continúa con su postura de no dialogar con los representantes legales de los docentes

18/02/2021 |

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Para CSIF, ANPE, CCOO y UGT  la gestión de esta Delegada en un año no sólo se puede calificar de poco destacable, sino que además no ha generado los canales de diálogo necesarios para encarar las mejoras que se necesitan en los centros educativos de la provincia.  Por ello, pedimos la dimisión de la Delegada de Educación en Granada,  ya que nuestra provincia se merece un Delegado o Delegada que esté accesible y gestione no sólo para que todo siga (eso ya ocurre gracias a la buena voluntad y el buen hacer del profesorado y personal laboral de los centros y a la colaboración de las familias), sino para mejorar y avanzar.

Desde que en marzo de 2020 se declaró el estado de alarma, el profesorado ha tenido que enfrentarse a una situación excepcional nunca antes vivida: ejercer la docencia fuera de las aulas.

Esto supuso para los docentes una  incertidumbre y una sobrecarga de trabajo, no siempre bien reconocida. La enseñanza on line fue un reto al que hubo que enfrentarse de un día para otro, con pocos medios, en algunos casos una brecha digital importante, y casi siempre poco apoyo

La vuelta a las aulas en septiembre ha vuelto a enfrentar al docente con problemas no resueltos del curso pasado y además el miedo a una pandemia que se extiende en oleadas.

Desde el principio de curso se ha vivido meses de estrés y miedo en algunos casos, que el compromiso y la ilusión de los docentes han ido superando, muchas veces solos, y que han hecho que los centros educativos funcionen con calidad.

CSIF, ANPE, CCOO y UGT queremos hacer un reconocimiento público a todos los docentes de la provincia de Granada, felicitar y agradecer la labor que están realizando en sus centros, como pilar esencial e imprescindible del sistema educativo. 

Consideramos que la gestión de la Consejería de Educación durante este último año ha sido lenta y poco afortunada. En una situación excepcional y difícil no la hemos visto centrada en el manejo de la situación.

Las instrucciones y protocolos que se han ido enviando a los centros educativos, ya desde el pasado marzo, han sido escasas y ambigüas y muchas veces tardías,  esto ha generado entre los docentes y los equipos directivos incertidumbre y desamparo por parte de la Administración.

Si bien se ha contratado nuevos docentes de apoyo para los centros, este refuerzo no ha aliviado los problemas fundamentales del sistema, como el de la elevada ratio en las aulas, especialmente peligrosa en estos momentos.

La burocracia en los centros ha aumentado, lo que, más allá de mejorar la calidad de la enseñanza,  la perjudica y entorpece el trabajo de los docentes. La Consejería y la Inspección no se han mostrando sensibles ante esto.

Las bajas que se producen en los centros se están cubriendo con lentitud, SIPRI no ha funcionado de manera regular desde que empezó el confinamiento en marzo pasado, con el perjuicio que ello supone.

Desde CSIF, ANPE, CCOO y UGT entendemos que parte de estos problemas se hubieran evitado si  la Consejería hubiera apostado por un diálogo productivo con los representantes de los más de 100.000 docentes que tenemos en la Comunidad.

Por otra parte, en el ámbito provincial,  criticamos la "ausencia" de la Delegada de Educación durante este su primer año en el cargo y de pandemia. Como representantes legales de los trabajadores lamentamos la falta de diálogo y las barreras que esta Delegada ha impuesto. Denunciamos las dificultades de equipos directivos, docentes y sindicatos para comunicarnos con nuestra Administración, mientras los centros educativos permanecen abiertos y alumnado y profesorado trabajan y avanzan en muchas ocasiones con instrucciones imprecisas.

Para CSIF, ANPE, CCOO y UGT  la gestión de esta Delegada en un año no sólo se puede calificar de poco destacable, sino que además no ha generado los canales de diálogo necesarios para encarar las mejoras que se necesitan en los centros educativos de la provincia.

Por todos estos motivos expuestos, pedimos la dimisión de la Delegada de Educación en Granada,  concluyendo que nuestra provincia se merece un Delegado o Delegada que esté accesible y gestione no sólo para que todo siga (eso ya ocurre gracias a la buena voluntad y el buen hacer del profesorado y personal laboral de los centros y a la colaboración de las familias), sino para mejorar y avanzar.