Los carburantes, el uso de la calefacción y la temporada de invierno de moda protagonizan el alza de precios en Andalucía

Los carburantes, el uso de la calefacción y la temporada de invierno de moda protagonizan el alza de precios en Andalucía

Según los datos oficiales hechos hoy públicos por el INE, la economía andaluza ha finalizado el undécimo mes del año incrementando los precios 0,5 puntos, los mismos que en el conjunto del Estado. Así, Andalucía obtiene una tasa interanual de inflación del 1,7%, la misma que la obtenida a nivel estatal, aunque una décimas superior a la registrada el mes pasado (1,6%). De esta forma, encadenamos ya 15 meses con un nivel general de precios superior al del mismo mes del año anterior.

14/12/2017 |

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Por grupos, Vestido y calzado (5,0%), con la temporada de invierno, junto con Vivienda (0,9%), debido al encarecimiento de la factura de la luz justo cuando el consumo se dispara por el uso de las calefacciones, así como la repercusión del incremento del precio de los carburantes en el grupo Transporte (0,9%), han sido los grupos que han tenido una mayor relevancia en la subida de precios. Hoteles, cafés y restaurantes (-017%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,2%), se sitúan, en esta ocasión, como los grupos con los descensos de precios más importante.

En los últimos doce meses, solo ha descendido el precio en el grupo Menaje (-0,5%) mientras que los mayores incrementos de precios fueron los protagonizados por Transporte (3,5%), Vivienda (2,5%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,2%).

Por provincias, durante el pasado mes de noviembre, los precios se incrementaron en todas ellas. Las subidas de precios más importantes han sido las registradas en Jaén (0,9%) y en Málaga (0,6%). Por el contrario, los menos relevantes se dieron en Huelva (0,3%),  Cádiz y Sevilla (las dos 0,4%).

A lo largo del último año, en todas las provincias se han incrementado los precios. Málaga (2,1%) continúa destacando por ser la provincia más inflacionista mientras que Sevilla (1,4%), repite un mes más como la que menos. De esta forma, las diferencias interprovinciales se reducen una décima y se sitúan en 7.

En cuanto a los alimentos de primera necesidad, durante el pasado mes de noviembre, los huevos (2,7%) y las patatas y sus preparados (2,3%), registraron los incrementos de precios más destacados. Por el contrario, es de reseñar igualmente el abaratamiento de productos como las frutas frescas (-4,6%) y las legumbres y hortalizas frescas (-2,7%).

En términos interanuales, las frutas frescas (11,4%) y los aceites y grasas (9,0%) siguen siendo los más inflacionistas. Las patatas y sus preparados (-9,1%) y otros preparados alimenticios (-0,6%), son los grupos con los descensos de precios más pronunciados con respecto a noviembre del pasado año.

Otras cuestiones que, además del Índice General de Precios, afectan a nuestro poder adquisitivo de forma importante: Tras el paréntesis del mes pasado, los carburantes han retomado la senda del encarecimiento durante el mes de noviembre. De esta forma, el diesel, ha pasado de 1,137 € al finalizar octubre a 1,156 € el 30 de noviembre, llegando incluso a registrar un 1,174 € a mediados de mes.

El Euribor a un año, vuelve a reducirse con respecto al mes pasado y pasa a situarse en el -0,189. De esta forma, continúa alejándose del valor que registraba en noviembre del pasado año (-0,074). De nuevo, las cuotas hipotecarias que se actualicen durante este mes lo volverán a hacer a la baja.

En cuanto a la energía, el recibo de la luz de noviembre vuelve a incrementarse, un 1,46% con respecto a octubre y un 3% si lo comparamos con el de hace un año. De esta forma, encadenamos ya tres meses consecutivos con encarecimientos de la factura eléctrica. A pesar de lo contundente de las cifras, así como de la opacidad reinante en torno al establecimiento del precio de la luz, desde el Ministerio quieren hacernos creer que, a diferencia de lo ocurrido en 2017, 2018 sí será el año en el que se abarate el coste de la luz, lástima que este optimismo no sea compartido por nadie fuera del propio Ministerio.

En definitiva, los precios siguen subiendo y lo hacen además en productos esenciales en el día a día de los trabajadores. En este sentido, la reducción de poder adquisitivo es mucho mayor si el alza inflacionista es consecuencia del incremento en el precio de los carburantes o en el del coste de la luz.

Continuamos evidenciando una enorme dependencia, en el conjunto de la economía española, de los mercados energéticos internacionales, al tiempo que se mantiene la opacidad imperante en el cálculo de la factura de la luz.

Si la economía española quiere, realmente, superar la crisis y consolidar el proceso de recuperación económica, resulta imprescindible que el mismo se traslade a las economías domésticas y, para ello, hay que incrementar el poder adquisitivo del conjunto de la ciudadanía.

No es de recibo que las empresas cada vez paguen menos por sus trabajadores, como así se desprende de la última Encuesta Trimestral de Costes Laborales, mientras los beneficios de las mimas y los dividendos repartidos a sus accionistas no dejan de incrementarse.

Exigimos, por un lado, un incremento generalizado de los salarios del 3% y el establecimiento de una clausula de salario mínimo de 1.000 euros en todos los convenios colectivos. A su vez, también demandamos el incremento del SMI hasta el 60% del salario medio neto, como así establece la Carta Social Europea.

Los niveles actuales de inflación, más próximos a los registrados durante épocas de bonanza económica que propios de un proceso de dificultades, de paro y de empobrecimiento de la clase trabajadora, como el que estamos atravesando, justifica la necesidad de volver a retomar el un proceso de determinación de los incrementos salariales basado en las cláusulas de revisión salarial y en los incrementos reales de poder adquisitivo.