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El control de la inflación apenas si conlleva una mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores andaluces

El control de la inflación apenas si conlleva una mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores andaluces

Según los datos oficiales hechos hoy públicos por el INE, la economía andaluza ha finalizado el año con un descenso en los precios del 0,2 %, una décima superior al del conjunto del Estado (-0,1%). Así, Andalucía obtiene una tasa interanual de inflación del 0,5%, tres décimas por debajo de la estatal (0,8%) y la menor registrada en diciembre de los últimos cuatro años, teniendo que retroceder hasta diciembre de 2015 (0,0%) para encontrar una inflación menor.

15/01/2020 |

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Por grupos, Vestido y calzado (-2,1%), por el adelanto del periodo de rebajas, junto con Vivienda, dado el abaratamiento del coste de la electricidad, han sido los únicos grupos con un incremento de precios digno de destacar y, por tanto, son los principales responsables del descenso inflacionista de diciembre. Por el contrario, Ocio y Cultura (0,6%) y Transporte (0,6%), han sido los únicos grupos con incremento de precios, algo habitual en esta parte del año y agravado por la subida del precio de los combustibles.

A lo largo de 2019, solo ha descendido el precio en los grupos Vivienda (-6,3%) y, en menor medida, en Ocio y Cultura (-0,2%). En sentido contrario, los mayores incrementos de precios fueron los protagonizados por Transporte (3,5%) y por Hoteles, Cafés y Restaurantes (1,7%).

Por provincias, durante el pasado mes de diciembre, los precios se redujeron en todas ellas excepto en Jaén (0,0%), donde se mantuvieron constantes. Los descensos más destacados los registrados por Córdoba (-0,5%), junto con Cádiz, Huelva y Málaga (las tres -0,3%). Por el contrario, los descensos provinciales del nivel general de precios menos pronunciados se dieron en  Granada (-0,1%) y Almería y Sevilla (ambas -0,2%).

A lo largo del año, los precios se incrementaron en las ocho provincias andaluzas, siendo los aumentos más destacados los registrados en Almería y Málaga (ambas 0,8%), mientras que en Cádiz y en Córdoba, se dieron los menores encarecimientos de precios con respecto a diciembre de 2018. De esta forma, las diferencias interprovinciales reducen una décima con respecto a las seis obtenidas el mes pasado y se sitúan en cinco.

En cuanto a los alimentos de primera necesidad, en el último mes del año, la carne de ovino (5,2%) y el pescado fresco y congelado (2,3%) han registrado los mayores incrementos de precios. En sentido contrario, debemos también reseñar el abaratamiento de las frutas frescas (-6,3%) y, en menor medida, los aceites y grasas (-0,8%).

En términos interanuales, la carne de porcino (8,1%) y el azúcar (5,3%) han sido los productos más inflacionistas. En cuanto a los descensos de precios, aceites y grasas (-9,3%) y, en menor medida, huevos (-1,5%), las frutas en conserva y frutos secos (-0,6%) y el café, cacao e infusiones (-0,2%, fueron los únicos alimentos con bajadas de precios a lo largo del pasado ejercicio económico.

Otras cuestiones que, además del Índice General de Precios, afectan a nuestro poder adquisitivo de forma importante: Los carburantes, en sus distintas modalidades, vieron incrementados sus precios durante el pasado mes de diciembre, de forma más o menos continua a lo largo de todo el mes. El diesel, por ejemplo ha pasado de 1,225 € al finalizar noviembre, a terminar el año en 1,249 €, el valor más alto de todo el mes.

El Euribor a un año, por cuarto mes consecutivo, vuelve a verse incrementado y se sitúa en -0,261. A pesar de ello, continúa por debajo del que se registrara hace justo un año, en diciembre de 2018 cuando marcó un -0,129. De esta forma, todavía las revisiones que se vengan haciendo de las cuotas de los préstamos hipotecarios continuarán siendo a la baja.

El recibo de la luz dio un respiro a lo largo del conjunto de 2019 y, tras dos años de subida, por fin toca bajada. De hecho, la factura eléctrica ha sido la segunda más barata de la década, solo por detrás de la registrada en 2016. Con estos datos, un cliente tipo habría pagado, a lo largo de todo el año, 773 €.

Aunque no ha tenido efecto en el IPC de diciembre que analizamos hoy, la llegada de un nuevo año natural siempre es aprovechada para encarecer el precio de algunos de productos cotidianos en el día a día de las familias trabajadoras. En esta ocasión, hemos conocido que 2020 se inicia con un incremento del precio de los billetes de RENFE (en torno al 1%); del peaje de gran parte de las autopistas (0,84%), aunque es cierto que bajarán los de las 5 rescatadas y se anula la de la AP4; de los servicios de CORREOS (entre un 1,3 y un 8,3%); de las comisiones bancarias de la mayor parte de las entidades financieras, así como el IRPF de las rentas de más de 130.000 € y el IBI en 1.005 municipios y 16 capitales de provincia.

En sentido contrario, destacan igualmente el descenso en el precio del gas natural (-4%) y de las tasas aeroportuarias (-1,4%), la reducción del IVA para los productos de higiene femenina y veterinarios, así como la mejora del salario de los empleados públicos (2,3%), de las pensiones (0,9%) y del SMI (aún por determinar). Por su parte, se mantendrán iguales los servicios de telefonía.

VALORACIÓN SINDICAL

En definitiva, los precios no han dejado de subir durante prácticamente la totalidad de 2019, dificultando la situación de unas familias trabajadoras andaluzas que continúan sin ser beneficiarias del proceso de crecimiento económico que, pese a los síntomas de ralentización, sigue vigente en la actualidad.

El pasado ejercicio se ha cerrado con una leve mejoría del poder adquisitivo medido, para el conjunto de los trabajadores de, aproximadamente, entre 1,1 y 1,7 puntos, resultantes de restar la tasa de inflación interanual (0,5%) al incremento salarial medio  pactado en convenio (1,73%), a la mejora de los salarios de los empleados públicos (2,25%) o al incremento medio de las pensiones (1,6%). Aún así, no podemos pasar por alto la enorme cantidad de trabajadores a los que dicho incremento salarial no se la ha hecho efectivo, bien por no estar amparado por convenio, por la ejecución de las clausulas de descuelgue o bien, simplemente, por la aplicación genérica de unas Reformas Laborales que han devaluado la Negociación Colectiva y los Convenios.

Algo parecido ocurre con los trabajadores en paro. Aunque en 2018, la prestación media se incrementó un 6,7%, esto no puede servir para ocultarnos la dramática situación por la que atraviesan los parados de larga y muy larga duración que ya han agotado todas sus prestaciones económicas y que no disponen ya de ningún tipo de ingreso económico.

Ahora que parece que la inflación se mantiene bajo control, resulta más importante que nunca apostar por la mejora de los salarios del conjunto de los trabajadores andaluces. Aumentando el poder adquisitivo de estos, propiciamos un nuevo impulso al conjunto de la economía andaluza que debe ser lo suficientemente contundente como para trasladar la mejoría de los datos macroeconómicos a un aumento del nivel de calidad de vida de las familias trabajadoras andaluzas.