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La protección por desempleo sube un 25% y llega al 91,1% de las personas desempleadas

La protección por desempleo sube un 25% y llega al 91,1% de las personas desempleadas

Las medidas de protección social acordadas en el marco del diálogo social para hacer frente a la crisis del covid-19 han incrementado la cobertura de nuestro sistema de protección por desempleo, que alcanzó en el segundo trimestre de este año el 91,1%, 25 puntos más que en el mismo periodo del año anterior. Ello se debe en buena medida al efecto de los ERTE, que conllevan prestaciones para personas que no están contabilizadas como desempleadas, por lo que aumenta el numerador del indicador (personas protegidas) sin que lo haga el denominador (personas desempleadas). Por ello, incluso en meses anteriores esta tasa superó el 100%.

21/09/2020 |

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Estos datos están recogidos en el Cuadro de Evolución Sociolaboral que elabora mensualmente el Servicio de Estudios de UGT, en el que se analizan las variables más significativas para la evolución del mercado de trabajo y la protección social en España.

Según el informe de este mes de septiembre, el crecimiento del desempleo en el segundo trimestre de 2020 supone una vuelta a la situación que teníamos en el mismo periodo de 2018, con una tasa de paro que supera el 15% y se sitúa en el 15,3%, 1,3 puntos más alta que en el segundo semestre de 2019.

Paro juvenil desbocado

Especialmente significativo es el incremento del desempleo entre los jóvenes, cuya tasa vuelve a rozar el 40% (39,6%), incrementándose 6,5 puntos respecto a la del mismo periodo de 2019, y quedando prácticamente en la misma situación que se registraba en el segundo trimestre de 2017.

La tasa de desempleo continúa siendo más alta entre las mujeres (16,7%) que en los hombres (14,1%), aunque el crecimiento del desempleo respecto al mismo periodo del año anterior ha sido mayor entre los hombres (1,6 puntos) que entre las mujeres (0,9 puntos)

El paro de larga duración registra descensos significativos dado que el porcentaje de personas desempleadas que llevaban en esa situación más de un año fue del 33,9% (11,2 puntos menos que en 2019), el 11,8% llevaba entre 1 y 2 años (2,2 menos) y el 22,1% estaba en situación de desempleo más de dos años (9,1 puntos menos que en 2019)

Una engañosa caída de la temporalidad

El impacto de la crisis del covid-19 sobre la contratación temporal queda reflejado en el descenso al 22,4% de la tasa de temporalidad (con 4 puntos de descenso respecto al mismo periodo de 2019). También se produce un ensanchamiento en la brecha de temporalidad entre hombres (20,9%, 4,6 puntos menos) y mujeres (24,0%, 3,3 puntos menos) en relación al mismo periodo del año anterior, al pasar de 1,8 puntos en 2019 a 3,1 en 2020.

La contratación indefinida registró un leve repunte en el atípico segundo trimestre de 2020, con un 8,6% del total de contratos (5,3% de indefinidos a tiempo completo), lo que supuso una ligera mejoría de 0,5 y 0,3 respectivamente en relación a 2019, pero sin alcanzar los datos del mismo periodo de 2018. En todo caso, estas cifras de contratación indefinida siguen siendo ínfimas, y reflejan la primacía de la temporalidad y precariedad en nuestro mercado laboral.

La caída del IPC hasta niveles negativos (0,1%) se traduce en un incremento del poder adquisitivo de los salarios reales, con una tasa de variación anual del 2% (0,4 puntos más que en 2019), a pesar de que los salarios de convenio están creciendo menos que en el año anterior (1,9% en julio de 2020, frente a un incremento en los convenios de 2019 del 2,3%).

91,1% de protección frente al desempleo

Las medidas extraordinarias de protección social habilitadas durante la crisis del covid-19 se han traducido en un incremento del 25% respecto a 2019 en la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo, que alcanzaron al 91,1% del total de personas en esa situación durante el segundo trimestre de 2020. Como se ha explicado más arriba, este resultado es consecuencia en gran parte de que los ERTE implican la percepción de prestaciones para personas que, en realidad, tienen empleo, aunque esté suspendido temporalmente, de modo que la ratio que determina este indicador aumenta.

Las previsiones económicas de los organismos internacionales, incluidas en el informe de septiembre del Servicio de Estudios de UGT, reflejan todavía las incertidumbres sobre la evolución de la pandemia y sus consecuencias sobre la economía de los diferentes países. Se observa, eso sí, una mayor afectación de aquellas economías en las que el peso de las actividades económicas más ligadas a las relaciones sociales (turismo, hostelería, etc…) es mayor en el conjunto del sistema productivo, lo que explicaría las peores previsiones para países como Italia o España.

Por esta razón, UGT considera imprescindible abordar con diálogo político y diálogo social la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2021, en los que deben empezar a recogerse algunos de los cambios estructurales que necesita acometer nuestro país.

Modernizar nuestro sistema productivo -para reequilibrar el peso de los diferentes sectores económicos y reducir nuestra dependencia del turismo, y para acabar con un sistema que basa su competitividad en la precariedad laboral y los bajos salarios-, es sólo uno de los ámbitos en los que se requiere actuaciones políticas, que deben incluir la reversión de las últimas reformas laborales y de pensiones, cambios para mejorar el sistema de protección por desempleo, una revisión de nuestro modelo energético y una apuesta decidida por la política industrial innovadora y sostenible, entre otras.