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UGT exige medidas específicas para combatir la brecha en el ámbito científico y educativo

UGT exige medidas específicas para combatir la brecha en el ámbito científico y educativo

UGT con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia denuncia la brecha de género que existe en España en este ámbito, tanto en los estudios relacionados con las especialidades tecnológicas, como en los puestos de trabajo, donde la mujer tiene muy poca representación.

11/02/2020 |

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En nuestro país menos de un 28% del total de ingenieros graduados son mujeres, sólo representan el 13% de los graduados en ciencias, matemáticas y especialidades tecnológicas y, únicamente un 0,6% de las mujeres graduadas en educación superior eligieron como campo de estudios las TIC, es decir, hay cinco veces más hombres que mujeres que estudian o se forman en TIC.

La propia OCDE confirma el retraso de nuestro país en la inclusión de mujeres en carreras tecnológicas. Ocupa el antepenúltimo puesto mundial en porcentaje de mujeres que comienzan estudios STEM.

Sólo un 10% de los ingenieros en TIC son mujeres

Ocurre lo mismo con los empleos TIC. Hay 550.000 hombres más que mujeres que realizan su trabajo en puestos tecnológicos, más del doble, y según Eurostat la participación femenina en el empleo TIC está en suelos históricos, al cifrarse en un residual 16%.

En relación con las TIC, menos de un 20% de los programadores con empleo son mujeres, y sólo un 10% de los ingenieros son féminas. Por otra parte, en este sector hay una enorme brecha salarial que se sitúa en el 19% (por encima de la registrada incluso en 2014, lo que supone un retroceso inadmisible e injustificable)

A pesar de que empresas y patronales intentan justificar la ausencia de tecnólogas en sus plantillas bajo la excusa de que el sistema educativo no provee de recursos, lo cierto es que los esfuerzos de las compañías para atraer y retener a las mujeres en entornos tecnológicos son claramente insuficientes. Así, las empresas están fallando clamorosamente a la hora de integrar a las tecnólogas en sus equipos.

Así, los estudios publicados por Atomico en 2018 y 2019, indican que el 62% de las mujeres de la industria digital declaran haber sufrido discriminación en 2019, lo que supone un incremento de un 16%. En 2018 todavía la mitad de las empresas tecnológicas europeas no tienen políticas de Igualdad.

Otro estudio sumamente revelador es el realizado por el EIGE (Instituto europeo para la igualdad de género, por sus siglas en inglés). Bajo el título Women and men in ICT a chance for better work–life balance, su investigación demuestra que las tecnólogas, a pesar de poseer una educación media superior a la de los varones, se ubican en posiciones de relevancia inferior.

Combatir los estereotipos culturales

UGT considera que esta brecha de género en el ámbito de la Ciencia y la Tecnología es como consecuencia de que prevalecen estereotipos culturales y machistas y exige la adopción de políticas para combatir esta situación. El futuro debe convertirse en una oportunidad para avanzar en la igualdad no para perpetuar las discriminaciones.

Exige políticas inclusivas, sociales y justas, que faciliten una verdadera conciliación de la vida laboral  y  familiar  y  capaces de avanzar en la igualdad real de oportunidades entre todas las personas, independientemente de su género.

El sindicato considera vital la inclusión de planes de igualdad y medidas de acción positiva, a través de la negociación colectiva, para mejorar la empleabilidad y las competencias digitales de las mujeres, con el objetivo de acabar con los sesgos de género vinculados a las nuevas tecnologías.

Otras propuestas son: la adaptación progresiva de la normativa laboral para garantizar los derechos de los trabajadores y trabajadoras, considerando particularmente las cuestiones relacionadas con la conciliación, seguridad y salud, la no discriminación por razón de género y la formación permanente; establecer planes de actuación en todos los niveles educativos, que incluyan el fomento de la participación de las mujeres en las especialidades técnicas en las que están poco representadas, y planes específicos de formación y políticas activas de empleo con recursos suficientes para conseguir la capacitación masiva de todas las trabajadoras y trabajadores, para garantizar su empleabilidad futura.